Todas las armas de fuego necesitan un mínimo de mantenimiento para conservarse en forma, y esta necesidad variará según lo intenso del uso que le demos y también en el tipo de arma que tengamos.Es verdaderamente alucinante ver armas con cien años encima conservando el pavonado original como recién salido de fábrica, y manteniendo precisión y fiabilidad como el primer dia.
Todo esto no es casualidad, las han cuidado con esmero, logrando mantenerlas fuera del paso del tiempo.
Creo que es nuestro 'deber' intentar mantenerlas así, ya sea con un clásico por un tema de inversión y de orgullo personal, como con algún 'hierro' que usemos sin piedad, por su rendimiento y nuestra seguridad.
No debemos dejar que pasen años sin revisarlas y encontrar un desastre sin solución, así mismo procederemos a aceitar todas las partes metálicas, y con un paño les quitamos el exceso, evitando que caiga por todos lados.
A las partes de madera se les puede aplicar cera especial para maderas, evitando también los excesos, pues se pueden quedar aceitosas y escaparse de las manos.
A la armas militares se les suele almacenar untadas en grasa, pero ésta es muy difícil de remover si llegamos a querer utilizaras.
Proceso:
1)_Revisamos el arma retirando el cargador e inspeccionando visualmente la recámara,( en los revólveres basculamos el tambór y hacemos lo mismo), durante la operación empuñamos el arma con firmeza y con el dedo índice lejos del disparador.
2)_Procedemos al desame básico, retirando la mínima cantidad de piezas que permitan acceder a los sitios dónde se acumula la suciedad, como la recámara y zona de cierre.
3)_En seco comenzamos con una baqueta de cerda a repasar el cañón procurando sacar el residuo suelto, atacándolo desde la recámara.
4)_Aplicamos un disolvente especial de armas para 'aflojar' los residuos que se puedan haber acumulado en el caño, y lo dejamos actuar unos minutos.
5)_Con una baqueta de alambre de cobre comenzamos a repasar el cañón para aflojar los últimos residuos, y con un cepillo pequeño de nylon o cerdas le pasamos disolvente a la zona de cierre, percutor, extractor, etc. a criterio, para quitar el hollín que se deposita por allí.
6)_Con un paño retiramos todos los restos que se encuentren sueltos.
7)_Procedemos a aceitar todas las superficies metálicas del arma, ya sea con spray o aceitera, y con un paño limpio retiramos los excesos.
8)_Se le puede dar una terminación extra contra la corrosión aplicando silicona en spray, y repasando con un paño limpio.
9)_Los cargadores deben limpiarse habitualmente, manteniéndolos aceitados y en buen estado.